Mientras hacía recados varios he aprovechado para empaparme de la ciudad y disfrutar de sus detalles… ¡¡Es precioso!! Voy tan flipada todo el rato, que frecuentemente me sale una sonrisa boba a la boca y la gente me mira como si estuviera loca…

Parece que voy cumpliendo los objetivos poco a poco. He firmado el contrato del studio, he conseguido mis toallas, sábanas y demás. Por fin tengo un número de móvil francés, y he conseguido abrir una cuenta bancaria sin más problemas. Digo esto porque después de leer foros y demás, estaba realmente acojonada: que si tenía que tener un contrato de alquiler, que si tenía que entregar una partida de nacimiento, poco menos que hacer el pinopuente o sino no había cuenta…

No se si es que ido al banco más caro de todos (Societé General) o qué, pero no me han puesto pegas para nada. De hecho, más bien he salido de allí con la sensación de que me habían timado. Lo digo porque tengo que pagar 7 euros al mes por todo en general: cuenta, tarjeta y su madre. La agente me ha contado mil historias de miles de “Cadeaus” varios, y me estaban dando ganas de decirle que se metiera su mochila de Societé Generale por donde le cupiera, pero la verdad es que se notaba que la chica hacía esfuerzos por ser agradable y hacerse entender en francés ante una cateta como yo y al fin y al cabo su trabajo es comercial y ella sólo cumplía con su deber.

La de la tienda de móviles también ha intentando encasquetarme un contrato pero aquí he sido más hábil para decir que no… Y es que la asertividad siempre ha sido una de mis grandes asignaturas pendientes.

La otra gran prueba del día ha sido en el herbolario. Bueno, se llamaba la tienda biológica, pero para el caso, patatas. La regentaba un ancianito muy provenzal él, con chaqueta de cuadros, pelo blanco y gafas modelo Woody Allen. Compré allí varias cosas y me fui al supermercado. Mientras hacía  la compra noté un extraño olor a podrido y cierta humedad que traspasaba la bolsa de tela donde cargaba la compra… oh oh… Lo que había pasado es que la leche de soja venía abierta y olia a culo. Dios mío, ¿por qué a mí? Me tocó volver a la tiendecita y explicarle al hombre (más que explicarle, hacer el mimo) de que la leche de soja estaba podrida, que si me daba otra. Pero fue muy simpático y me dio otra… Así que ha ganado una clienta.

Por cierto, al lado de la tienda esta, estaba el mercado o les halles. Un edificio raro raro cuyo frente está totalmente lleno de plantas… Muy curioso…

Me he dado cuenta de que en general los precios son como en España…excepto el café au lait. Menuda clavada esta mañana en el desayuno: 2.50 por uno. Es cierto que era un tanque de leche que ni el tigre de los Frosties, pero hohtia, que 2.50 son 2.50, son unas cuatrocientas pesetas de las de antes por una taza con café y leche…

Aún no he conocido a nadie de mi residencia. Las dos o tres personas con los que he cruzado palabra es probable que hayan dado por hecho que soy subnormal a juzgar por las caras que ponían cuando me escuchaban. Habría que oirles a ellos hablando en español! Michael me ha dicho que hay dos españoles, Pilar y Manuel, que son novios. Pero he perdido el papel donde me apuntó el número de su apartamento, así que mi presentación tendrá que esperar. También me dijo Michael que en mi pasillo viven un checo y un búlgaro que son muy simpáticos y que se han hecho muy amigos. Pues yo en el pasillo no he visto ni al tato…

Hoy mismo, al abrir el correo, tenía un email de mi intercambio dándome la bienvenida. Esto es un recibimiento como dios manda! La verdad es que el email cumplió su efecto psicológico de reconfortarme y sentir que tengo un amigo en este país desconocido… Ahora estamos planeando cuando le visito a Montpellier. Pero de momento no se para cuando… Bueno, no me preocupa en demasía! Tengo que pensar a donde voy de excursión este fin de semana… ¿Sugerencias por la zona? He pensado en ir hacia el mar…

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