Hoy he tenido clase con dos grupos,  uno en lycee, y otro en el cole. No ha sido mi primer día, ya empecé la semana pasada. En general los alumnos del lycee son unos angelitos, cualquier profesor español soñaría con una clase así… Calladitos, participativos, cultos, simpáticos y graciosos pero en su justa medida y en el momento adecuado, respetuosos… ¡ALUCINANTE! El profesor podía permitirse el lujo de tener buen rollo con ellos, y hacer actividades interesantes.

Hay algo que me llama muchísimo la atención en el instituto. Si bien por un lado el laicismo está presente impregnándolo todo, hay cosas que, dejando a un lado que representen planteamientos con los que me identifique, no se hasta qué punto puede considerarse normal su presencia. Por ejemplo:Nada más entrar en la clase que he tenido hoy en el lycee, ha atrapado mi atención una bandera de color rojísimo tamaño “bastante grande” del Che Guevara y su “Hasta la victoria siempre”. Me he quedado de una pieza. Sinceramente en España esto lo encuentro inimaginable. Estoy segura que al día siguiente de haberla colgado, habría venido algún padre “del otro lado” a reclamar neutralidad o manifestar indignación, y bueno, razón no le faltaría. Ya que si pregonamos laicismo y ausencia de cualquier tipo de apología de religión alguna… ¿no debería suceder lo mismo con las tendencias políticas? Una cosa es barruntarlas en la sala de profesores, en el sindicato, incluso, si me apuras, dejarlas caer en las explicaciones o actividades (y tengo mis dudas)… Pero de ahí a colgarlo en clase como un banderolo tamaño XL… No sé, no sé… Este asunto remueve mi conciencia y le doy vueltas y más vueltas sin conseguir salir de mi asombro.

Pues en esas estamos :)

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