Me encantan mis alumnos adolescentes, me encantan me encantan. Cuando les dices que se callen, se callan. Cuando les preguntas cosas, responden. Cuando les pides ideas, te las dan. Cuando les dices que escriban, escriben. Si te pones seria,se acojonan. Si te ríes, se ríen contigo. Si sonríes, también.

Me encanta agarrar el rotulador o la tiza y ponerme a garabatear ideas y palabras, suyas y mías, en la pizarra. Me encanta pasearme entre los pupitres, me encanta sentarme en una mesa mientras espero a que me contesten. Me flipa escuchar las cosas que me cuentan. Me flipa que las actividades que he pensado para ese día funcionen. Me encanta que no me sobre ni me falte ni un minuto de clase.

¡Ay! ¡Cómo me gusta ser profe! Lo malo es que seguramente los alumnos que me encuentre en España, no sean así de idílicos… Bueno, da igual… ¡¡Me encanta ser profe!!

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