El título es un verso de Nacho Vegas (de la canción el Angel Simón)

Esta mañana me he encontrado con el poeta. Avignon es pequeño, y después de rechazar su invitación para visitarle a su casa a las 8 de la mañana (sí, señores, es increible pero cierto, un simple sms a la medianoche para decirme: viens a me voir demain a 8h de la matin?), me lo encontré esta mañana en plena Rue de La Republique cuando yo venía del banco acompañada por mi vecina búlgara, que por cierto, parece muy simpática.

Ella se despidió de mí y siguió hacia casa. Y yo quedé con él en vernos más tarde, puesto que aún me quedaban recados para hacer.

Así que me reuní con él, y , por primera vez, en no me acuerdo cuánto tiempo, un hombre ha dicho alto y claro (bueno, todo lo que su acento del norte le permite) cuáles son sus intenciones,y ha sido sincero. Lo cual le honra, pero también, le separa de mí, porque Lo siento, poetita, pero tus intenciones no son las mías y además, no me gustan.

Sin embargo, cuando estoy con él, leo en sus movimientos y en sus gestos y en sus ojos, muchas cosas. Leo sobre todo inseguridad, y una cierta tristeza, leo insatisfacción vital. Y me da pena. Pero mis abrazos no te van a curar, amigo poeta. Y no te quieres dejar contagiar por lo mucho que yo amo a la vida. No te interesa escucharme, no te interesan mis palabras.

Lo siento…pero mis abrazos y mis besos son para quién los necesiten de verdad, y para quién los sepa apreciar.

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