Mi americana habla mucho y rápido y en francés, y la mayoría del tiempo no la entiendo. Siempre quiere quedar conmigo, pero es normal porque no ha hecho más amigos. A mí me da un poco de pena, porque aunque sea como es, se ve que es buena chica y tiene un gran corazón. Lo supe cuando quedé con ella una tarde de domingo y apareció con una caja de pastillas de miel y limón para la garganta porque yo le había dicho que estaba afónica.

A veces hace cosas raras, se ralla, y es muy exigente con respecto a por ejemplo la búsqueda de unas clases de baile… Pero en fin, es normal, es de los Estados Unidos. Mi experiencia me dice que son todos un poco así. Pero no es mala gente.

Lo cierto es que es de las pocas personas que he conocido aquí,  que se casi con certeza (ya no pongo la mano en el fuego por nadie) que no me fallaría. Así que como todos tenemos nuestras particularidades en el carácter, y nuestras cositas, pues no tengo nada que alegar. Y la considero ya mi amiga. A pesar de la in-comunicación general…

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