Es dura la vida del principiante de francés practicando la inmersión lingüística.

Después de pasar la tarde con mi americana ( hablando en francés, claro) tuve una breve pausa española que duró cerca de dos horas, que fue el tiempo que el poeta tardó en aparecer de imprevisto (Avignon es muy pequeeeeeeeño, insisto) por la terraza de la rue de Teinturieurs (nunca seré capaz de escribirlo bien), porque de repente todo se llenó de franceses y entonces, no se cómo, cuando me quise dar cuenta, mi pequeña comunidad española había desaparecido y hallábame yo en medio de una reunión francesa, en un apartamento muy cuco. Lo malo es que tanto francés incomprensible terminó provocándome francofobia, y creánme señores, cuando les digo, que al ojo izquierdo incluso le asomó una lágrima entre impotente y nostálgica.

Y es que terminó resultando durísimo escuchar a aquella fille  hablando y hablando y hablando y hablando y hablando sin parar y yo sin entender absolutamente nada ni saber remotamente de qué cojones iba la conversación. Su boquita de piñón emitía sonidos y sonidos, yo intentaba mantener la sonrisa en mi boca, y mientras tanto en mi cabeza sonaba la melodía de Barrio Sésamo (nananaa, nanana, naaaaaaaananaaaaaaaaaaaa…sigue). No se porqué sonaba, pero es cierto señores. La melodía de Barrio Sésamo acude a mi mente en momentos de angustia. Ni siquiera en las oposiciones he pasado tan mal rato como hoy. Quería levantarme y decir Bon, je me vais chez moi, pero aquella petarda no cerraba su puto pico, y yo no quería ser tan maleducada de interrumpirla.  La melodía de Barrio Sésamo sonaba cada vez más fuerte en mi cabeza, y a veces en estéreo, podía escuchar también u O se calla de una puta vez o la callo yo, la callo yo!!!

Me apeteció jugar al Informal, que en mi lenguaje (y en el vuestro) viene a ser quitar el volumen a las conversaciones de los personajes que hablan y ponerte encima de su voz a decir paridas. Realmente me moría de ganas por hacerlo. Pero creo que me hubieran mirado raro, así que preferí seguir cantando mentalmente la melodía de Barrio Sésamo.

Hasta que, aprovechando que la moza abrió la boca pero no para hablar, sino para respirar, rápidamente, me levanté y  dije la frase con la que soñaba desde hacía una hora y media: BON; JE ME VAIS CHEZ MOI. Oh casi me muero del placer después de pronunciar esas palabras! El poeta empeñado en acompañarme hasta casa (infeliz… Pero si te vas a quedar con las ganas, no te esfuerces…).

Y ahora en mi casita, solita, escribiendo, leyendo, y pensando en español, relajándome un poquito de tanto gabacho , ¡soy tan feliz!

Y es que el francés es muy bonito, sí señor, pero yo (de momento) no lo entiendo,y además, donde esté el idioma español*, que se quite todo lo demás, ¡coño!

*Lo siento, no es por ser imperialista, que ni mucho menos defiendo tal cosa, pero  está bien dicho así, no vengáis con la monserga del castellano que oficialmente incluso se reconoce la enseñanza de la lengua como ELE, es decir, español como lengua extranjera.

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