Hace ya unas semanas que esperaba como una desesperada recibir del banco mi carte bleue, es decir, la tarjeta de crédito, que entre otras cosas me iba a permitir hacer el ansiado contrato de móvil. ¿Que por qué me quiero hacer un contrato de móvil? Pues porque entre otras cosas  por pagar 22 euros al mes, me permitiría enviar sms sin límite y llamar 1 hora cada día. Y hasta ahora, con la tarjeta de recarga, me gastaba unos 5 euros cada cuatro días. Vamos, que no me salía a cuento seguir con la tarjeta.

Total, que llego yo tan feliz a La Casa del Teléfono para hacer mi contratito,y me encuentro una maravillosa sorpresa… Por sólo un euro más, me daban un móvil nuevo. Y no cualquier móvil, no. Sino el sueño de cualquier friqui cursi como yo…

Conseguido mi contrato, y mi kitty-móvil, llegó el momento acoso por parte de la vendedora, que estaba empeñada en que por 60 euros me comprase un kit compuesto por un manos libres “de la hostia” (creo que eso era lo que intentaba explicarme en francés) y una tarjeta de memoria para poder poner muchas canciones en el móvil (os he dicho que también tiene mp3?), que cuatro semanas más tarde la Casa del Teléfono me devolvería la mitad. Después de quitármela de encima como pude, argumentando que no necesitaba el manos libres de la Hostia para nada, llegó el momento “SEGURO”.

Parece que hay una obsesión generalizada por hacerse seguros hasta para cagar. En la residencia me obligaron a hacerme un seguro de habitación que me acuerdo de su familia todos los meses. Y ahora la vendedora de La Casa del Teléfono, ansiosa de hacer su mes de agosto a base de las comisiones logradas a mi costa, insistía e insistía, intentando hacerme entender que mi móvil era frágil y se podía oxidar, o romper fácilmente, y que pagando un seguro la reparación sería gratuita. No recuerdo la cifra que me dijo, sólo recuerdo que se me pusieron los pelos de punta y le contesté que si pagaba un euro por un móvil, no encontraba lógico pagar eso por asegurarlo. Ella dijo: pero si se te rompe el móvil, tienes que continuar con el contrato con Virgin y seguir pagando, pero estarás sin móvil. No pasa nada, contesté, en ese caso, tengo mi móvil español liberado. Pas de probléme.

La tía era dura de mollera y difícil de convencer, una gran tertuliana para los debates de pacotilla de la televisión española, me temo. Pero no sabía que había dado con la reina  de las tacañas, con una asertividad muy mejorada (Pati, estarias orgullosa de mí!). Así que cuando, por última vez, dijo: Pero explícame por qué no quieres el seguro, y yo la respondí de manera muy fina algo así como Mira pava, ¿te parece una buena razón que cobro 780 euros, pago 370 euros por mi estudio, seguros por todo hasta por respirar y aún no he recibido la ayuda de la CAF por no decir que hasta finales de noviembre no cobro? no le quedó más remedio que callarse, y por fin, por fin, pude largarme de la puta Casa del Teléfono con mi móvil y rompiendo las estadísticas de comisiones programadas para ese día.

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