Para aquell@s de mis escasos -pero amados- lectores que se pregunten que ha ocurrido con el -de momento, ¡ja!- único ligue que tengo, es decir, el ya conocido popularmente como “el poeta” entre amigos y allegados… pues he optado por relegarle al olvido, o al menos intentarlo. El lunes, día en que viajé de Barcelona a Nîmes, recibí un sms suyo preguntándome si estaba ya en la ciudad… No hijo, no. Llego el miércoles o mañana. ¿Acaso estás deseoso de tomar un café escuchando Dominique A? le pregunté. Bien sûr, respondió él. Pues te vas a quedar con las ganas, chaval.

Está claro que la táctica de ignorar al contrincante, y no darle lo que pide, reporta siempre y sin duda alguna grandes éxitos. Lo estoy comprobando in situ. Además, el miércoles en la noche, habiendo yo llegado a mi hogar, recibí otro sms del muchacho. Que si quería quedar. No, gracias, estoy mal del estómago. Espero que me disculpes.

No ha vuelto a enviarme ningún sms más. Ayer me encontré con un amigo suyo muy simpático en los conciertos, que me preguntó si El Poeta (obviamente no dijo el poeta, lo llamo por su nombre) iba a venir. Me quedé con las ganas de decirle, chaval, no se que te has pensado, pero no soy nada suyo, ya lo ha dejado él bien clarito desde el principio, que sólo quiere sexo y nada más que sexo. Por no querer dar, no da ni conversación. Y yo no soy una puta a domicilio” . Pero era demasiado para mi nivel de francés y sólo de intentarlo, me hubiera estallado la cabeza  a mí del esfuerzo de decirlo, y al escuchante, también le hubiera reventado, del esfuerzo de intentar entenderme. 

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