Ayer fui con los vallisoletanos a una soirée de grupos avignonenses en la sala pequeña de Passagers du Zinc. Si recordáis, en uno de los primeros posts, os comenté que esta sala programa conciertos muy muy buenos.

Por ejemplo, para el 21 de noviembre, úsease, un día después de mi aniversario, vienen a tocar dos grupos franceses (podéis entrar en sus myspaces desde los nombres, lo he enlazado), the dø, a los cuales no tenía el placer de conocer, pero suenan muy bien, y Herman Düne, que me encantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan absolutamente.

Passagers du Zinc tiene dos salas para conciertos. Una, relatimente cerca del centro, se puede llegar andando, y otra, donde Cristo perdió el mechero, a la cual no puedes llegar si no es con medio de transporte motorizado. Habéis adivinado, el concierto en cuestión es en subsodicha sala.  Paso de ir en bici por esos barrios perdidos, ante el evidente riesgo de que en medio de la noche me den el palo, me violen, me maten, me hablen en francés y no entienda ni papa, les grite en español y se alteren aún más, y pa encima, me roben la bici, que el extraradio de Avignon es muy chungo, y mi bici, muy golosa…

Si añadimos el hecho de que es imposible llegar en autobús al lugar, además de, en primer lugar, pensar claramente que Passagers du Zinc son gilipollas por poner los conciertos en un sitio inaccesible, y en segundo lugar, de afirmar que en Avignon tienen muy mal organizado su sistema de transporte público, la otra cuestión que salta a la vista, es que yo me iba a quedar sin ver a mis Herman Düne.

Pues como decía, ayer fui con los vallisoletanos a la soirée de conciertos avignonenses. Nada digno de destacar, aparte de las hordas de adolescentes amigos de los grupos que tocaban, que nos hacían parecer la tercera edad a su lado. Lo importante, es que, al salir de los conciertos, que no esperamos a que terminasen, ya que el grupo de metal era demasiado para nuestros oidos, arranqué el poster de Herman Düne que anunciaba su concierto, y mientras le comentaba a vallisoletana1 que parecía una puta fan haciendo estas cosas,se me ocurrió una idea…  Les dije que me esperaran un momento, y con dos narices, me acerqué al vestuario, donde estaba los que cogían las entradas.

Me acerqué a uno de los chavales que había allí, le conté mi vida y milagros, que me encantaba Herman Düne, que no tenía coche, puse cara de pena, puse aún más cara de pena, y no tuve ni que pedir ayuda. Qué maravilla. Me dijo, pues mira, debes decírselo al “jefe”, o algo así dijo. Y señaló a un chaval que discutía acaloradamente con otro. Yo dije, Ok j’attends. Y eso, esperé a que terminara su discusión.  Termina, se vuelve sonriente hacia nosotros. El rubio de la taquilla le cuenta la vida y milagros que le conté yo previamente, que si no podían buscarme un hueco en algún coche para ir y no se qué. El jefazo de Passagers du Zinc saca un cuadernito de no se donde, y me lo da para que apunte mi email, mi móvil (por dios que no me llamen que no voy a entender ni media palabra!!), y me pregunta  mi nombre y por supuesto, apunta mal mi nombre. Si mi email es pilarmalonsezarroba blabla, el me apunta como Pilarm…. ¡¡¿Pero qué clase de nombre de los coj**nes es ese?? ME RINDO!!!. Le doy un millón de veces las gracias y nada, a ver si hay suerte y me hacen un hueco…

No quiero ser negativa, pero viendo como funcionan de momento las cosas, seguro que el cuaderno cae en el olvido, nadie tiene un sitio en su coche, no hay concierto de Herman Düne para Pilar y me ahorraré los 20 euros que vale.

Apuestas.

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