Con la emoción del momento no he subido las fotos de la excursión tan chula que hice el miércoles con los alumnos franceses y gallegos. Lo pasé pipa. Siempre disfruto montón de hacer cosas con los alumnos de entre doce y quince años, dan un juego increible, tanto con las conversaciones que tengo con ellos, como observando su pequeño gran mundo de relaciones sociales, intrigas palaciegas, momentos de coqueteo y demás. Además, en las excursiones, consigues acercarte mucho más a los alumnos, les conoces mejor, ellos a tí también… Luego todo eso revierte en el buen ambiente de la clase.

Les he cogido cariño hasta a los super alumnos del colegio mega exclusivo.

La excursión empezó con una visita al Pont Du Gard, que en realidad no es un puente, sino un acueducto. Pero en fin, aceptamos barco como animal acuático. La visita guiada  estaba resultando un auténtico tostón, porque ya me contarás, una hora para explicarte lo que es un acueducto, pues te entran ganas de tirarte desde el arco más alto. Gracias a dios mis alumnos lo tenían todo previsto, y sabiendo que iba a llover como sólo aquí en Provenza sabe llover, se ataviaron con bambas all-star de tela, vinieron sin abrigos la mayoría, y por supuesto, sin  paragüas ( ¡¡Ah…!! Bendita inconsciencia de la adolescencia, y benditos padres que pasan de todo), así que a los veinte minutos de visita, aquello era imposible de continuar,y se suspendió. Por tanto regresamos a cubierto y allí hicimos unas actividades para que se entretuvieran un rato.

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suc515801Haciendo el gamberro mientras la guía explicaba (Soy peor que ellos… ups!!)

A continuación,  nos acercamos hasta Uzes, una preciosa villa, con una catedral que tiene una torre para quitar el hipo. La torre de Pisa, decían algunos de los niños, jajaja… Me parto… Allí les dejamos tiempo libre.  Yo me compré un queso en el mercado, que ya lo he probado y está para morirse. Las  profes nos sentamos en una terraza a tomar un café calentito, porque hacía un frío de narices, mientras los alumnos arrasaban a compras, y es que no hay nada como ser millonario.

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Pero para arrasar, la tienda de Haribo. Como había anunciado, visitamos la fábrica de Uzes. O para ser exactos, visitamos el museo que tienen anexo a la fábrica. En la tienda los niños arrasaron. No exagero si digo que algunos salieron de allí con tres kilos de gominolas. En serio. Menos mal que no vinieron en avión, porque si no, iban a pagar su peso en oro…

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Al abordaje de Haribo

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