En Francia no hay top manta. Pero en la Fnac en hay una tarjeta de descuentos  y muchas colas en las cajas todos los días. La gente tiene miedo de descargar la música y se la compra. También las películas (por lo general, siempre hay excepciones).

Para los conciertos de música indie en una ciudad como Avignon (símil español: Palencia, Salamanca, Lugo), tienen que contratar una sala con capacidad para mil personas. Porque  los padres van con sus hijos y claro, si tienes tres hijos, abultas un montón junto con los otros cien padres que van con sus hijos, de entre seis y trece años. Porque todo el mundo quiere ir y paga lo que vale la entrada porque disfruta con la cultura un viernes por la noche.

Haz un concierto así en una capital de provincias española, a ver si consigues que vayan cincuenta personas.

Otro día, más.

Anuncios