No se si alguien se acordará de que al llegar a Francia, abrí una cuenta con Societé General y poco tiempo después, consideré propicio llamarles ladrones, dada su pretensión de cobrarme siete euracos al mes por mantenimiento de cuenta y tarjeta. Obviamente, decídí buscar un banco más económico que no fuera el cutre de La Poste y cerrar la cuenta con los Piratas esos de Societé General. Me ha costado más de un mes conseguirlo, ya que la primera vez que fui a ver a los Piratas,  me dieron cita con la asesora. Cuando me reuní con la asesora me dijo que tenía que llevar una **** carta redactada en el lenguaje protocolario (me la escribió Virginie, mi ángel de la guarda nimense) en francés, solicitando el cierre. Cuando por fin estaba terminada  la carta, tuve que volver a pedir cita.  Y por fin este viernes, conseguí la ansiada cita definitiva con la asesora y allá que me presenté con la carta de las narices.

Pensé que me iba a hacer un interrogatorio de pour quoi pas y pour quoui oui, así que me llevaba preparada la mentira piadosa de que me volvía a España porque había encontrado un trabajo y blabla bla, pero la tipa debía tener un resfríado y las defensas bajas, porque comparado con lo pesada y comercial que se mostró  cuando abrí la cuenta, ayer no opuso resistencia ninguna y en quince minutos habíamos finiquitado el asunto.

Es más. Ocurrió algo extraño y genial. Aquí debo poneros en antecedentes: Cuando abrí la cuenta, la asesora me puso en la categoría de funcionaria de educación, y sólo por eso, Societé General me ingresaba unos 40 euros en plan “regalo de bienvenida”

Yo creía que al cerrar la cuenta, el banco diría, que el regalo me lo devuelves, como los malos exnovios. Pero llegado el momento de firmar, la tipa me dió una especie de cheque a mi nombre con 30 euros para cobrar en caja, y “dejar vacía la cuenta” palabras textuales.

Iba a abrir la boca como una GILIPOLLAs para decir: Pero este dinero no es mío! , cuando por mi mente pasaron a tiempo imágenes de la bolsa cayendo, los brokers jugando con nuestro dinero, los banqueros enriqueciéndose a costa los esclavos proletarios pagando hipotecas con intereses desorbitantes.… y me callé antes de que fuera tarde, ya que… a Societé General no le hace ningún daño perder 30 euros y en cambio a mí me hacen un gran favor y me pagan un tercio de mi viaje a mi París o la mitad de mi viaje a Lyon…

¡GRACIAS SOCIETÈ GENERAL!  ¡¡VIVA LA BANCA FRANCESA!!! VIVAA!!!  JAJAJAJAJ….

Anuncios