Ayer después de clase me quedé en el lycee un rato más, porque Cla., una de las profesoras de español, que es chilena pero habla perfecto francés ya que llegó a Francia cuando aquí empezaban a hacer revoluciones soñadoras, se ha ofrecido a ayudarme un poco con mi pronunciación. No vamos a incidir más en este aspecto, tan sólo decir que ayer pudimos comprobar que la subsodicha -pronunciación- es mucho más que nefasta, es penosa y nos daba la risa de oirme. Tenía que repetir palabras y juro por dios que a mí me sonaban igual sus eses que las mías,pero parece ser que no. Que no sonaban igual. Increible.

Ahora comprendo porqué no me entienden cuando hablo.

Pero a lo que iba. Al terminar nuestra sesión de franco-logopedia, la profe me bajó en su furgoneta al centro de Avignon. Por el camino, encontramos a un chico haciendo autostop, en la salida de Villeneuve. Cla dijo: ¿Lo cogemos? Yo dije: pues sí, ¿no?

Cla para la furgoneta. No es hora punta pero tras nosotras ha parado también un autobús. Me tengo que bajar a abrir la puerta de la furgoneta. La puerta no se abre. Prueba tú, le digo al chico. El chico no puede. Ya hay otro coche detrás del autobús. El chico sigue sin poder. Os doy la llave, ¡¡¡¡intentadlo con la llave!!!!! grita Cla desde el puesto de conductor, saca la llave del contacto y me la pasa. Cojo la llave, aquello no abre ni para atrás. Ya hay como seis coches. Es de noche y todos nos alumbran con sus faros. Estamos dando el espectáculo. Cla se baja, y corriendo da la vuelta a la furgoneta. Es que es muy difícil y a veces se atranca!! dice, y estamos los tres partiéndonos de la risa. Por fin la puerta se abre y el chico se sienta como puede, donde puede, ya que no hay asientos, sólo un colchón. Arrancamos, y detrás nuestro, arranca también la cola de unos diez coches que se ha formado a la salida de Villeneuve les Avignon.

Pero lo importante de todo esto, es que ni un sólo coche hizo sonar el claxón mientras montábamos el numérito de abrir la puerta. Y estuvimos cerca de cuatro minutos con el show.

Viva La Francia. Yo, quiero ser francesa, que decía mi tía.

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