Me he comprado un trozo de Galette de roi, que viene a ser el Roscón de Reyes de nuestra querida ¡¡EHPAÑA!!  para desayunarlo mañana.

El año pasado  fue triste el día de Reyes. En casa de mi ex novio, que de aquella era mi novio. Fuera de contexto, en una ciudad que no estaba acostumbrada a vivir en Navidad, y que no me gustaba vivir en Navidad. Lejos de mi calle Triana,  embarullada de gente, y yo haciendo el búnquer en casa (la calle se peta tanto que no salimos de casa, excepto un año, que sí que bajamos, da fe mi amigo A.)

Este año no es que sea triste, es que es inexistente. Ya saben que no soy sentimental para esas cosas, quiero decir, que prefiero este día de Reyes al del año pasado, aunque aquí no se celebre, ¿dónde va  a parar? Por favor. Además, a mí me la reflonflinflan las no-costumbres galas. No sólo voy a desayunar el subsodicho roscón de desayuno. Me voy a regalar unos pantalones vaqueros que me he comprado esta tarde (Sí, Pati y Eladio, he encontrado unos). Y por la tarde,  con mis niños lindos de Troisieme (4º ESO).  LLevaré  turrones varios y polvorones y vamos a escribir la carta a los reyes Magos. Nos lo vamos a pasar chupi… jejeje… Les voy a decir que hagan unos dibujitos o algo, que tengo ganas de colorear. Y luego me las llevaré a casa, que las quiero leer por la noche…

*Gracias a Pati por la idea…

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