Una manzana y una asturiana en París.

Ana: llegó en un tren cargado de adolescentes alrededor de las 7 de la mañana, proveniente de Hendaya. A las 8:30 se reunió en la Gare de Lyon con su prima Pilar y las dos amigas búlgaras de su prima. A las 8:45 una de las amigas búlgaras de su prima se reunió en con una compatriota búlgara. Dicha compatriota vive en París, pero no estudia ni trabaja. No es demasiado alta, tiene el pelo teñido de rubio platino, y quiere ser modelo.  De la amiga búlgara que se reunió en la Gare de Lyon con su compatriota a las 8:45, no se volvió a saber nada en todo el fin de semana.

Aproximadamente a las 11:04,  y después de pagar 8 euros por entrar a la Sainte Chapelle, e intentar engañar (por segunda vez en menos de un mes) a una taquillera con respecto a su edad, con resultado, una vez más,  infructuoso, Ana estaba borrando unas fotos de su cámara de fotos (¿?), cuando la barra de entrada al aparcamiento del Palacio de Justicia empezó a descender. A las 11:05 las coordinadas espacio-temporales de Ana y la barra de entrada al aparcamiento, estuvieron a punto de coincidir, pero unos segundos de diferencia, salvaron la vida de Ana.

Ana casi se muere de un golpe.

Su prima casi se muere de un ataque de risa.

El gendarme de la puerta casi se muere de un infarto.

A las 14 horas, después de pagar 8 euros por un café au lait y una quiche de queso de cabra y espinacas que sólo sabía a mantequilla,  en un bistró francés del quartier latin regantado por unos chinos, donde las dos búlgaras restantes y sus dos madres  (que también se habían apuntado al viaje)  decidieron que había que comer. Ana y su prima Pilar, decidieron ejecutar la primera maniobra de evasión, buscando una excusa fiable y razonable para abandonar a las búlgaras y sus madres….

Entonces se lanzaron a la aventura de explorar París  a su manera…

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