Este fin de semana me he superado a mí misma y he aprendido a hacer algo que en la vida me habría imaginado haciendo…

¡¡snowboard!!!! He aprendido a hacer snowboard!!

He estado el sábado en la estación de Deux Alps (como su nombre indica, en Los Alpes), y….

Después de 5 horas de enseñanzas (en francés, lo cual suponía un claro obstáculo que ralentizaba mi aprendizaje), fui capaz de, levantarme con dignidad, sin resbalarme (no veáis lo que me costaba levantarme del suelo),  bajar toda la pista (la pista donde estaban los niños, y otros adultos mongolos como yo aprendiendo a romperse una rodilla con los skies y derivados) haciendo virajes y todo, sin caerme, para llegar hasta el final, como una campeona, y frenar, haciendo un girito y todo… ¡¡¡INCREIBLE!!!! Si me hubiera visto mi padre…

Todavía no tengo ni las fotos en acción, ni el video en el que se oye a mi colega Michel gritando: DERRIERE DERRIERE!!!! unos segundos antes de estamparme contra el suelo allá abajo de la cuesta, pero todo se andará…

Mientras tanto, os dejo con las instantáneas en las que se ve lo requetemonísima que iba yo con mi abrigo y mi gorro alpino, jjij… Menos mal que no podéis ver los pantalones que me habían prestado: color amarillo pollo con el logo de una pizzería de Lyon. Así no pierdo un ápice de glamour ante vuestros ojos…

dsc00911Con mi profe  particular

imagen0121 A 3000 metros de altura, o por ahí andábamos…

Me ha encantado la experiencia en la nieve… Es toda una parafernalia protocolaria increible: Eso de no pasar frío, sudar como un pollo, tener que echarme crema factor total, sentarnos en la nieve a hacer un picnic como si nada, caerme del pequeño telesilla individual (no se el nombre técnico) que te ayuda a subir la pendiente (en fin, sin comentarios) y montar el show, para que se NOTE BIEN QUE ERES ESPAÑOLA con las voces que pegas… son todo anecdotillas sin importancia, que han contribuido a que el año que viene, si tengo dinero, tiempo, y ganas, repita la experiencia, vaya usted a saber en qué pista y en qué compañías… ya que ya se sabe que en España esto del ski sale un poco más carillo.

Por cierto, y a modo de postdata. Podemos afirmar que aún quedan gentiles hombres en La France, que buscan sólo amistad et voilá. Michel, 30 años, soltero, guapo y agradable.   Sacrificó entero su fin de semana, vino conmigo hasta la nieve, me enseñó gratis a hacer snowboard, tuvo más paciencia que un santo job, y a cambio, ¡no intentó nada de nada! No intentó ligar, no intentó coquetear, no intentó nada más allá, se portó casi casi como un padre, y se preocupó de mí en todo momento durante todo el fin de semana como tal.( Huelga decir que Ana y yo habíamos establecido un sistema de llamadas perdidas para controlar las 24 horas del día que mi colega no me había tirado por un precipicio en los Alpes. Hay que andarse con precaución, hombre!)

Aún quedan esperanzas…

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