Los gps a veces son unos aparatejos muy perros. Y si no, que nos lo digan a nosotros, cuando el sábado lo utilizamos para ir desde les Baux de Provence hasta Arles.

Michela lo encendió e introdujo los datos. Al parecer el gps decidió por sí mismo  (y digo por sí mismo porque un objeto que nos hace la perrería que hizo éste, tiene que ser un ente animado por narices…) que nos apetecía ir hasta Arles, no por el camino más rápido, ni por el más corto, ni por el más directo, no…

El gps debió activar el Carreteras y caminos rurales de la Provenza con encanto MODO  ON, porque nos condujo a través de auténticos caminos de cabras, desafiando todas las indicaciones de los carteles que señalaban a Arles para obligarnos a tomar la opción contraria a la sugerida por aquellos… Eso sí, un viaje de lo más “Charmant” y muy muy bonito. Atravesando caseríos de millonarios británicos y ovejas pastando en los verdes prados de una primavera recién estrenada.

Iba Tomás tan embelesado disfrutando de la charmante carretera provenzal, que no vio el megaguardamuerto hijoputa que se aproximaba. De tal manera que cuando lo atravesamos pegamos todos un bote que casi salimos disparados por el techo del coche pa’arriba.

Pero lo mejor fue descubrir que el golpe había sido tal, ¡¡¡¡¡¡que el maletero del coche se había abierto!!!!!!! Tomás paró en seco para cerrarlo, mientras nosotras nos partíamos de risa ante lo absurdo de la situación.   Un todoterreno nos adelantó y al pasar a nuestro lado nos miró con gesto alucinado, como intentando averiguar qué droga nos habíamos tomado.

Tomás, tanto rollo con que nos bajáramos del coche para sacarlo del aparcamiento  por no dañar los amortiguadores con la altura  del bordillo, y ¡¡¡¡¡¡ luego nos haces esto!!!! Desde luego…. jajajajaja…

Finalmente mandamos al gps a la mierda, y empezamos a seguir las indicaciones de los carteles, mientras el aparatejo repetía una y otra vez: RECALCULANDO, RECALCULANDO, RECALCULANDO… Sinceramente, no sé como no explotó del esfuerzo… Pa mí que esa mañana se quiso vengar de algo que Michi y Tomás le habían hecho antes…

Cosas que pasa en Provenza, y sus carreteras y caminos rurales con encanto.

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