Pues sí, señores, última jornada en el país galo. A eso de las tres terminará mi último día de clase, volveré a casa, limpiaré a toda leche, ultimaré detalles de maletas y demás, y recibiré  a Veronique y Farina, que se han ofrecido a pasar conmigo las últimas horas de estancia…

Casi a la medianoche, cogeré el autobús destino a Barcelona. Y no iré sola. No. Recordad. El americano vendrá conmigo. El, y tres amig@s más, y a dios pongo por testigo que como uno de ellos sea aquel francés tan imbécil (se han hecho inseparables) que le presenté una vez, y tenga que hacer el viaje  aguantándole, es muy probable que la police me baje del autobús antes de llegar  a Perpignan, por homicidio.

Menos mal que mis amigas me van a acompañar hasta el mismisimo autobús, luego allí me colgaré los auriculares con la música, me abalanzaré como un aguililla a coger dos asientos para mí, y confío en tardar 0.2 en quedarme dormida, porque a dios pongo por testigo que no estoy dispuesta a aguantar imbecilidades.

Ay, qué melodramática y exagerada soy, por dios.

¡Ale, me voy a despedir a mis alumnos y a mis collegues! ¡Buen día!

¡¡última hora!!! El último día ha ido genial!! Mis alumnos son geniales, les quiero… Qué penita dejarles… Me han regalado todos cartas y tarjetas firmadas, me han dado una rosa, me han venido todos a dar la mano y darme un beso, pero qué lindos!!!! Y mi amiga profe, la doble de Candela Peña, me ha regalado la Peli Paris, de Cedric Kaplisch o como se escriba, y un disco de un tal Tété que estoy escuchando ahora mientras hago la maleta y está genial!!

¡¡¡¡¡YA TENGO MI MASCARILLA Y MI DESINFECTANTE PARA VIAJAR!!! jijiji… Paranoicas al poder…

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