Después de cuatro días de duro entrenamiento (aunque lo de entrenamiento es un decir,ya que he sido literalmente arrojada al ruedo), parece que hacer carnets de socios, cobrar tickets del parking, pasar llamadas sin colapsar la centralita, hacer bajas , y cagarla apretando el botón rojo de llamar a la policía (verídico), empieza a dejar de ser un misterio para mí.

Lástima que las dudas de los clientes son infinitas, y siempre llega alguien con un nuevo reto que me hace preguntarme, ¿cómo es posible que un trabajo aparentemente tan sencillo y para el que hace falta tan poca preparación sea tan rematadamente endiablado y retorcido de aprender?

Esperemos que no me despidan antes de que consiga dominar el maravilloso mundo de la recepción de un club deportivo.

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