(Modo cursi on)
Aún recuerdo la emoción que, enterita me embargó, cuando mi primer novio de verdad (que no es el último que he tenido, pero igual de cenutrio, qué cosas, oiga.) me descubrió esta canción, porque le hacía pensar en nosotros, y me pasé escuchándola un mes o más, sin parar, en una cinta de casette de las que usábamos todos, antes.