Yo entré en aquel autobús infernal muy dispuesta a huir del americano y pillar dos sitios para dormir a gusto. Mi gozo en un pozo. El autobús iba abarrotado y no había apenas asientos libres, y ni mucho menos había dos sitios  seguidos para repanchingarme.

Así que sin mejores opciones, tuve que sentarme al lado de un señor que ocupaba su asiento, y parte del mío. El americano, se sentó al lado mío, pero al otro lado del pasillo. Hizo un comentario que me hizo reir. Y durante un instante, me vinieron a la mente, tiempos mejores de nuestra “amistad”. Cualquier tiempo pasado fue mejor

Peor no se podía estar en aquella mierda de lugar. Con aquel hombre invadiendo mi intimidad, aquel autobús apestando, y mi super mochila tamaño XXL con el ordenador (por eso no la dejé en el maletero), no tenía apenas espacio para relajarme a gusto y ya me imaginaba sin pegar ojo hasta las cinco de la mañana, que llegábamos a Barcelona.

Entonces, al cabo de una hora, la persona que estaba en el asiento delante mío, se bajó. Quedaron entonces dos sitios libres. Dándole una hostia para despertarle, avisé al americano para que cogiera los sitios. Porque llegados a este punto, prefería rozarme con él, que con el paisano de al lado. Jeffrey se cambió corriendo. Por un momento pensé que se iba a coger los dos asientos para él solo, y ya estaba imaginando una manera de ahogarle desde mi asiento de atrás, porque tardó algunos minutos en mirarme y decir, con la boca chica: ¿Te quieres poner aquí conmigo?

AAAAAAAAAAAah, creía que no me lo ibas a decir, chaval!!

Ni corta ni perezosa, me levanté, y me senté junto a él. Y así fuimos el resto del viaje,¡¡¡ juntos hasta el final oiga!!!!!!!!!!!! Si esto hubiera sido una historia de amor, ¡¡¡habría resultado de lo más romántica!!!

Por un momento, me dio pena todo lo que había pasado entre nosotros. En el fondo, Jeffrey me caía bien. Era un tío inteligente (claro, no olvidemos que es de una raza superior), podía hablar con él de muchas cosas, y me hacía reir (  no mucho, pero algo). Pero luego me acordé de todas las traiciones sociales que me había hecho, con el gilipollas de Adrien (aka el gusano francés) y todas esas fiestas a las que el siempre iba y nunca me invitaba… Así que no permití que se me ablandara el corazón. Lo siento. Con la edad, me endurezco.

Conseguí dormir un poco, ya más cómoda. Y cuando entramos en Barcelona, Jeffrey y sus amigas se bajaron en la estación Norte. Le di mi móvil español porque me lo pidió.  Pero creo que no debió recibir jamás mi sms en su móvil francés, porque jamás se supo de él.

Lo último que he sabido es que, después de borrarlo del facebook, él me ha vuelto a agregar. Y yo le he ignorado. Otro que no entiende cristiano. Ups, perdón… ¿Cómo va a  entenderlo?… Si es judío.

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Pues sí, señores, última jornada en el país galo. A eso de las tres terminará mi último día de clase, volveré a casa, limpiaré a toda leche, ultimaré detalles de maletas y demás, y recibiré  a Veronique y Farina, que se han ofrecido a pasar conmigo las últimas horas de estancia…

Casi a la medianoche, cogeré el autobús destino a Barcelona. Y no iré sola. No. Recordad. El americano vendrá conmigo. El, y tres amig@s más, y a dios pongo por testigo que como uno de ellos sea aquel francés tan imbécil (se han hecho inseparables) que le presenté una vez, y tenga que hacer el viaje  aguantándole, es muy probable que la police me baje del autobús antes de llegar  a Perpignan, por homicidio.

Menos mal que mis amigas me van a acompañar hasta el mismisimo autobús, luego allí me colgaré los auriculares con la música, me abalanzaré como un aguililla a coger dos asientos para mí, y confío en tardar 0.2 en quedarme dormida, porque a dios pongo por testigo que no estoy dispuesta a aguantar imbecilidades.

Ay, qué melodramática y exagerada soy, por dios.

¡Ale, me voy a despedir a mis alumnos y a mis collegues! ¡Buen día!

¡¡última hora!!! El último día ha ido genial!! Mis alumnos son geniales, les quiero… Qué penita dejarles… Me han regalado todos cartas y tarjetas firmadas, me han dado una rosa, me han venido todos a dar la mano y darme un beso, pero qué lindos!!!! Y mi amiga profe, la doble de Candela Peña, me ha regalado la Peli Paris, de Cedric Kaplisch o como se escriba, y un disco de un tal Tété que estoy escuchando ahora mientras hago la maleta y está genial!!

¡¡¡¡¡YA TENGO MI MASCARILLA Y MI DESINFECTANTE PARA VIAJAR!!! jijiji… Paranoicas al poder…

Gracias a todos por vuestros pensamientos positivos… Pero se ve que alguno de los machangos (con perdón) que tenía delante de mí en la lista, ha debido aceptar el puesto…

Y es que claro, ¿quién se puede resisistir a una oferta de un mes de residencia en Saint Jean de Luz? Playa, olas, surf, sol (o bastante lluvia más bien), bellos jardines, casas aún más bellas, Donosti a dos pasos, chicos guapos con cabellos dorados por la sal (es brooooooooooma)… Aysss… :DDDD

Qué lástima, qué lástima…

uhaina-st-jean-de-luz

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Estoy superestressada con la cantidad de papeleo IMBÉCIL que tengo que hacer antes de terminar. Perdón, DESPUÉS DE TERMINAR.

Porque es supergracioso, esta gente pretende, que cobrando 780 euros al mes, me quede aquí un mes a arreglar papelitos: que si certificado de trabajo, que si arreglar lo del paro, que si cerrar la cuenta del banco (porque no la puedo cerrar en Perpignan, NO; CLARO!! TENGO QUE VENIR HASTA SU MALDITA SUCURSAL EN AVIGNON), que si…

Mañana voy a ir  a la secretaria con cara de pedo, a tantear a la secretaria, y como no me diga que tendrá listo el certificado de trabajo antes del día 30 de abril, creo que me voy a echar a llorar. Necesito ese papel para demostrar de cara a las oposiciones, que tengo experiencia docente (= puntos). Pero no me puedo permitir el lujo de quedarme aquí más tiempo en mayo. No tengo dinero, no tengo tiempo, no tengo ganas, y tengo que encerrarme en mi casa  a estudiar tres idiomas para tres exámenes distintos de suma importancia y además preparar una oposición que quiero hacer bien. ME ESTOY ESTRESSSSSSSSSSSSSSSSSANDO... como decían aquellos del anuncio de malibú…

Mecagoentodalaputaburocracia del mundo desarrollado, coj****s!!!!!!!!!!!!!! Tengo ganas de pegar a alguieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen

No he comentado que tengo una nueva misión. Me queda un mes y estaré contenta de hacer nuevos amigos y también de  darme cabezazos de rabia porque cuando estoy a punto de irme es cuando encuentro la gente con la que más a gusto me encuentro.

Pero mi misión es otra. Ahora tengo que ayudar a estas nuevas personas que entran en mi vida y que no conocen a nadie en Avignon, a encontrar su sitio y encontrar amigos más rápida y fácilmente que yo.

Así que ayer cité a la palmera y a Melanie la toulousana para ir a cenar. También vino el chico marroquí, amigo de Melanie, que ahora ya se que se llama Ayoub :D  Nos fuimos a cenar al bistrot del cine Utopia y estuvimos casi tres horas hablando y riéndonos, y se cayeron todos muy bien entre ellos, así que creo que me puedo morir tranquila.

Bueno, todavía no. Aún sigo siendo el enlace. Podré morir tranquila cuando Palmera y Toulousana se comuniquen entre ellas con sus móviles e emails, sin tenerme a mí como intermediaria.

Otra cosa que no se si hacer, es presentarles a las búlgaras y al americano.

Las búlgaras no son más que unas niñas pijas multimillonarias, más sosas que una abuela, egocéntricas como ellas solas, todo el día haciéndose fotos con morritos y en fin… demás chuminadas que algunas hacen cuando tienen 20 años  ( y treinta, también. Vamos, que no va con la edad. Es que son así y punto.) . Después del viaje a París, me cargaron del todo.

El americano se está portando como un mongolo y hace ya varias semanas que paso de él. Con su amiguito Adrien (el cual le presenté yo, por cierto) ¿Os acordáis de él? , se han ido a esquiar y a hacer snowboard una semana, a los Alpes, sin ni siquiera invitarme a mí, sabiendo que yo tenía ganas de aprender. Además, el americanoa ha salido varios sábados sin avisarme, y anoche, estrenaba apartamento nuevo en la misma residencia, e hizo una fiesta para inaugurarlo. Yo me lo encontré el jueves por la tarde y no me dijo nada de la fiesta.

En cambio, ayer a las 22:30 me envió un sms para decirme que si quería pasar por su casa a tomar algo. Se debía pensar que yo estaba en mi apartamento, sin nada qué hacer, mirando al techo o algo así. Ni me molesté en contestarle, a este mongólico de mierda, porque estaba cenando tan feliz en el café Utopia y no iba a perder ni un minuto de energía en enviarle un sms de respuesta. Y cuando entrábamos la Toulousana y yo a la residencia a eso de las 23, nos encontramos con toda la gente que salía de la fiesta… Es decir, que me había invitado media hora antes de terminar el mogollón… ¿Se puede ser más imbécil y maleducado?

Pero a pesar de todo, me encantó encontrármelo en ese momento. Le dije, “ay perdona por no contestarte al sms pero estaba cenando y no iba a poder ir de todos modos”. GILIPOLLAS (añadí en mi pensamiento).

Estaba por allí revoloteando, ese gusano asqueroso que es Adrien, el francés más gilipollas que he conocido en mi vida (y son tantos…), y quiza una de las personas a las que más asco he tenido jamás, por lo falso, interesado, y narcisista que es. Claro, se presentó el solito a Melanie, no me dejó ni tiempo para presentarsela yo. PAYASO.

Y cuando Jeffrery nos preguntó si ibamos con ellos al Delirium (ni jarta de vino me voy con vosotros), y le contestamos que íbamos a ir mañana, ya tuvo que poner la puntilla esa oruga apestosa de Adrien, diciendo: Mañana es mañana, y hoy es hoy y estaremos nosotros. El americano como un eunuco  pelota le rió la gracia, y yo miré a Adrien muy seria y  sin hacer ni un solo gesto, haciendo mía esa máxima de no hay mejor desprecio que  no hacer aprecio, y le dije simple y tajantemente: No.

No había nada más de lo que hablar, me estaba cabreando y Melanie me miraba con gesto desconcertado, y yo sólo me quería ir a la cama, así que di por terminada la conversación, y nos despedimos, ellos de fiesta,  y nosotras, a dormir.

Y hoy, reflexionando un poco sobre todo esto, pienso, qué mala suerte he tenido. He estado perdiendo el tiempo durante cinco meses, juntándome con gente que no me ha aportado nada de nada a nivel personal, con la que me he aburrido el 80% del tiempo, y si no me he aburrido (porque con el americano tampoco es que me aburriera), me han pegado las puñaladas traperas a saco. Y ahora, cuando queda un mes para que todo se acabe, de repente, doña Exigente Social (o sea, yo), encuentra gente con la que por fin se encuentra bien, se encuentra cómoda, puede hablar de cosas interesantes, reirse, hacer planes interesantes, ect…

Una mierda todo. Si os lo dije yo, que seis meses no dan para nada.

Menos mal que casi todos mis mejores amigos españoles (e italianos, jaja), han venido a visitarme, a acompañarme en  mis viajes para conocer el país y a ayudarme a dejar algunos buenos momentos para el recuerdo de mi estancia en Francia.

Tengo ganas de volver a España.

Escribo esto desde el escaldamiento y el cabreo general,  y un poco inspirada por áquel post de Miriam. Lo mío es un poco más específico. Estoy harta del comportamiento de la gente que voy conociendo por aquí, en este país tan laico. Como decía a mi amigo Gianluca antes, ¿cómo es posible que haya conocido a más gente en la fiesta de Nochevieja que en los tres meses que llevo en Avignon?  Y no se trata de que yo sea una antisocial. Los que me conocéis sabéis que ni mucho menos. Tampoco soy ultraexigente con las personas. Hombre, que tengamos algo en común pues como que sí, ¿no? Pero tampoco voy haciendo castings  a mis amigos.

Voy a intentar recapitular un poco.

Me salto el capítulo de los españoles. Por obvio. Y porque los erasmus de Avignon son unos simplones. Si me leéis, sí, sois unos simplones. Hay vida más allá de la Bodeguita Cubana, que lo sepáis.  (a lo mejor un poco exigente sí que soy… jaja).

De diez chicos con los que he quedado por mi anuncio para hacer amigos a la vez que nos ayudamos con el español y el francés, ocho quería sólo folleteo, donc aurevoir! . De los restantes dos, sólo he vuelto a saber algo de uno, pero nunca somos capaces de “sincronizar nuestras agendas”.  Así que es como si no tuviera amigo.

Quedan dos en el tintero, pero tal y como va la estadística, mucho me temo que busquen lo que todos los otros. Vale.  Voy a escribir en la pizarra mil veces: NO VOY A SER MALPENSADA

De las cuatro chicas que respondieron a dicho anuncio: Aurore resultó ser muy maja pero tampoco he vuelto a saber nada más de ella, y ya me siento como la acosadora número uno, así que paso de ella. Otra está “en train” de que quedamos, y las otras dos, si te he visto no me acuerdo, no he llegado ni a conocerlas, pero eso sí, me han agregado al facebook.

De la gente de mi residencia que he conocido en la fiesta (en total veinte), sólo he sacado una amiga de verdad, Petya la búlgara, y un proyecto de amigo, el americanocheco. El resto de gente, el mismo comportamiento de anormales sociales. La que me más me toca las narices es una tal Camille, que no sólo me ha agregado al facebook sino que encima no responde al saludo que le he dejado en dicha red social, con lo cual me apetece cortarla el grifo sin más, pero como es muy amiga del americanocheco me da no se qué. No descarto tomar medidas y desagregarla, ya que como bien saben algunos de mis más allegados, cuando se me hinchan las narices, me vuelvo una cosa muy borde. La pega de este apartado, es que Petya tiene diecinueve años Y SE NOTA, y el americanocheco tiene veintitrès, y SE NOTA.

De la gente que me he encontrado casualmente, así, por la calle, en los bares, ect… Uno ha resultado ser el Poeta, que ya sabemos todos a lo que iba. Y se acabó ya esa historia. El otro ha resultado ser el Mod, que cada vez que me habla me dice aquello ya tan conocido de “te llamo mañana y quedamos”. No falla. La próxima vez se lo diré yo. Para no llamarle, por supuesto.

Empiezo a estar un poco harta,y eso que acabo de llegar de las vacaciones, que por otro lado, me han servido de todo menos para descansar. Y eso que soy una persona a la que la soledad no le asusta, pero todo tiene un límite.  Me quedan cuatro meses en los que no me pienso esforzar más por ser sociable, ya me cansé, estoy harta, hasta los cojones, hasta los ovarios, hasta las narices, ¡¡¡je suis Fâchée o como se escriba!!!

Y ahora, la nota tolerante y positiva. Que hay gente maja en todos lados, que lo sabemos. Que a mi Virginie (la de Nîmes) la quiero un montón y me trata como una reina. Que hay mucha gente buena que me ha tratado genial. Sí. Reconocemos su mérito.
Reconocemos también la diferencia. Cada pueblo tiene sus rasgos y caracteres,  que hay que respetar.  Pero me respeten también que yo esté fâche de tanta rareza social y tanto te llamo y quedamos y milongas.

Quizá es que simplemente he tenido mala suerte, no he estado en el lugar adecuado, a la hora adecuada,con la gente adecuada. Será eso. Será.

Allez, a dormir.

Queda menos de un día para mi cumpleaños y todavía no sé cómo lo voy a celebrar, con quién, ni nada. Voy a sonar un poco creídita, pero es que no hay absolutamente nadie con quién diga, me apetece celebrar mi cumpleaños.

Quizá con V, pero ella no vive en Avignon, así que no cuenta. No sé si me estoy volviendo una antisociable, o demasiado exigente con la gente, pero sinceramente, tampoco pido tanto.  Me conformo con que su objetivo no sea simplemente invitarme a subir a su casa o que no  pasen dos semanas sin dar señales de vida social…

El día de mi cumpleaños pinta trabajando hasta las cinco, y después quizá vaya al gimnasio. Y quizá después me invite a tomar un te con un trozo de tarta en un sitio supermono que hay al lado de mi casa. Para estar con gente que me la reflonflinfla en un día importante, prefiero estar sola. He dicho. De verdad que este no es un post autocompadeciente para dar pena  y que me consoléis. Estoy siendo muy sincera, prefiero estar sola a mal acompañada. Es mi día y quiero celebrarlo como a mí me da la gana.

Como regalo, espero una buena noticia desde Canarias. Mañana terminan de exponerse las programaciones, y en unos días saldrán las notas de los exámenes de la oposición. Mi destino podría dar un vuelco. Sería el mejor regalo de mi vida sin lugar a dudas.

Pensándolo bien. Qué mejor manera que celebrar de una forma diferente un año tan extraño e importante en mi vida, con tantos cambios inmensos como he dejado atrás. Así que me reafirmo en mi reflexión. No lo voy a malgastar con cualquiera.