Escribo esto desde el escaldamiento y el cabreo general,  y un poco inspirada por áquel post de Miriam. Lo mío es un poco más específico. Estoy harta del comportamiento de la gente que voy conociendo por aquí, en este país tan laico. Como decía a mi amigo Gianluca antes, ¿cómo es posible que haya conocido a más gente en la fiesta de Nochevieja que en los tres meses que llevo en Avignon?  Y no se trata de que yo sea una antisocial. Los que me conocéis sabéis que ni mucho menos. Tampoco soy ultraexigente con las personas. Hombre, que tengamos algo en común pues como que sí, ¿no? Pero tampoco voy haciendo castings  a mis amigos.

Voy a intentar recapitular un poco.

Me salto el capítulo de los españoles. Por obvio. Y porque los erasmus de Avignon son unos simplones. Si me leéis, sí, sois unos simplones. Hay vida más allá de la Bodeguita Cubana, que lo sepáis.  (a lo mejor un poco exigente sí que soy… jaja).

De diez chicos con los que he quedado por mi anuncio para hacer amigos a la vez que nos ayudamos con el español y el francés, ocho quería sólo folleteo, donc aurevoir! . De los restantes dos, sólo he vuelto a saber algo de uno, pero nunca somos capaces de “sincronizar nuestras agendas”.  Así que es como si no tuviera amigo.

Quedan dos en el tintero, pero tal y como va la estadística, mucho me temo que busquen lo que todos los otros. Vale.  Voy a escribir en la pizarra mil veces: NO VOY A SER MALPENSADA

De las cuatro chicas que respondieron a dicho anuncio: Aurore resultó ser muy maja pero tampoco he vuelto a saber nada más de ella, y ya me siento como la acosadora número uno, así que paso de ella. Otra está “en train” de que quedamos, y las otras dos, si te he visto no me acuerdo, no he llegado ni a conocerlas, pero eso sí, me han agregado al facebook.

De la gente de mi residencia que he conocido en la fiesta (en total veinte), sólo he sacado una amiga de verdad, Petya la búlgara, y un proyecto de amigo, el americanocheco. El resto de gente, el mismo comportamiento de anormales sociales. La que me más me toca las narices es una tal Camille, que no sólo me ha agregado al facebook sino que encima no responde al saludo que le he dejado en dicha red social, con lo cual me apetece cortarla el grifo sin más, pero como es muy amiga del americanocheco me da no se qué. No descarto tomar medidas y desagregarla, ya que como bien saben algunos de mis más allegados, cuando se me hinchan las narices, me vuelvo una cosa muy borde. La pega de este apartado, es que Petya tiene diecinueve años Y SE NOTA, y el americanocheco tiene veintitrès, y SE NOTA.

De la gente que me he encontrado casualmente, así, por la calle, en los bares, ect… Uno ha resultado ser el Poeta, que ya sabemos todos a lo que iba. Y se acabó ya esa historia. El otro ha resultado ser el Mod, que cada vez que me habla me dice aquello ya tan conocido de “te llamo mañana y quedamos”. No falla. La próxima vez se lo diré yo. Para no llamarle, por supuesto.

Empiezo a estar un poco harta,y eso que acabo de llegar de las vacaciones, que por otro lado, me han servido de todo menos para descansar. Y eso que soy una persona a la que la soledad no le asusta, pero todo tiene un límite.  Me quedan cuatro meses en los que no me pienso esforzar más por ser sociable, ya me cansé, estoy harta, hasta los cojones, hasta los ovarios, hasta las narices, ¡¡¡je suis Fâchée o como se escriba!!!

Y ahora, la nota tolerante y positiva. Que hay gente maja en todos lados, que lo sabemos. Que a mi Virginie (la de Nîmes) la quiero un montón y me trata como una reina. Que hay mucha gente buena que me ha tratado genial. Sí. Reconocemos su mérito.
Reconocemos también la diferencia. Cada pueblo tiene sus rasgos y caracteres,  que hay que respetar.  Pero me respeten también que yo esté fâche de tanta rareza social y tanto te llamo y quedamos y milongas.

Quizá es que simplemente he tenido mala suerte, no he estado en el lugar adecuado, a la hora adecuada,con la gente adecuada. Será eso. Será.

Allez, a dormir.

Otro sábado totalmente diferente del anterior. Desde luego no se puede decir que mi vida sea rutinaria para nada. Creo que desde que he llegado hace ya casi dos meses, no he repetido el mismo plan con las mismas personas ni una sola vez.

Ayer tocó cena con las americanas.  Lo que pasa es que como la gente en Avignon está trastornada a causa del viento mistral, me enteré de que me invitaban a la cena a eso de las 20, y a esa hora, pues yo estaba terminando de cenar. Guay. Especifico que la americana que me invitó no es la americana que trabaja en mi instituto, de eta hablaré otro día, pero digamos que por fin me he liberado un poco de ella. La americana de ayer la he conocido en las clases de francés, es de Washington DC y me cae muy bien, además, somos vecinas, vive a 1 minutito de mi casa.

Total, que ayer me vi rodeada de cuatro americanas cada una de su padre y de su madre y cenando por segunda vez un plato de polenta con verduras, que francamente, estaba superrico. Y ellas eran realmente majas.

Es curioso, pero ahora que me voy sumergiendo en el francés, tengo serias dificultades para hablar en inglés, y eso que mi nivel es bastante bastante más superior que el de francés. Ayer hablábamos todo el tiempo en inglés,y gracias a dios me enteraba de casi todo. Bueno, me enteraba de todo cuando hablaba C (mi amiga) y otra chica que era de Chicago, y como C es de Washington DC, me hace pensar que la costa este se me haría más llevadera que la Oeste, porque las otras dos chavalas una era de Seattle o como se escriba y la otra no me acuerdo pero por ahí por ahí, y no las entendía ni papa, sobre todo a la de Seattle. Era como si tuviera metido en la boca un periódico entero y encima la hubieran dado a respirar nitrógeno (¿?) para acelerar el timbre de voz, así como la velocidad. Era imposible, imposible, entenderla.

Después de dos horas escuchando inglés americano de diverso calibre, y haciendo esfuerzos sobrehumanos por entender a miss periódico, caí redonda en la cama y he tenido un sueño reparador. Mejor que cualquier somnífero…